Hay que aprender a dejar ir...
Cada día estoy más convencido de que tenemos que pasar por muchas personas en el camino a la felicidad, y tú, fuiste una de esas personas que se graban para siempre, esas que da gusto recordar, pero que nunca vuelves a hablar.

Te conocí de una manera muy normal, sentado, delante del ordenador decidí hablarte... No buscaba nada, solo charlar un rato. Pero sin darme cuenta te metiste en mi vida a pasos de gigante, así que te fuiste ganando mi tiempo, y comenzamos a conocernos.

Enamorarme de ti no fue difícil, pues eras una verdadera princesa sacada de cualquier cuento, de inmediato mi pasión y entregarme a ti, eras mi mayor felicidad, y ver tu sonrisa me derretía por completo, para eso comencé a vivir, para verte sonreír.
Pero todo cuento tiene una página en donde dice FIN, tu traje de princesa, se convirtió en uno de espinas que me lastimaban, te volviste celosa, posesiva, me hiciste inseguro, me obligaste a entregarte todo el amor que tengo dentro, fue tanto, que olvidé como amarme a mí mismo. 
Toda mi atención era para ti, si respiraba era porque tú me dabas permiso, deje de ser una persona completa por mí mismo, y solo me convertí en una extensión de tu cuerpo.

Sabes que no te guardo rencor, simplemente no podría, pues gran parte de la culpa fue mía, por pensar que sin ti no podría vivir, no podía comprender que no se puede obligar a nadie a sentir amor.
Quizás algún día vuelvas a buscarme, pues peleamos y esta vez no salí corriendo a pedirte perdón, ahora cuando sientas que me has perdido, vengas “arrepentida” a buscarme, me digas que no volverá a pasar, me prometas que has cambiado, y me prometas que lo que sientes es de verdad… y sabes... quizás ya no te crea.

Ya no crea en tu amor, sepa que alimenté tu ego por quererte tanto, mi dignidad se fue de vacaciones mientras caminaba de la mano de la que creía que iba a ser la mujer de mi vida, pero sabes, ya volvió, ahora me amo mas a mí de lo que llegué a amarte a ti.
Eres una de las persona que no voy a olvidar, pero te dejé ir para recuperarme a mí.

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