Hay que aprender a dejar ir... Cada día estoy más convencido de que tenemos que pasar por muchas personas en el camino a la felicidad, y tú, fuiste una de esas personas que se graban para siempre, esas que da gusto recordar, pero que nunca vuelves a hablar. Te conocí de una manera muy normal, sentado, delante del ordenador decidí hablarte... No buscaba nada, solo charlar un rato. Pero sin darme cuenta te metiste en mi vida a pasos de gigante, así que te fuiste ganando mi tiempo, y comenzamos a conocernos. Enamorarme de ti no fue difícil, pues eras una verdadera princesa sacada de cualquier cuento, de inmediato mi pasión y entregarme a ti, eras mi mayor felicidad, y ver tu sonrisa me derretía por completo, para eso comencé a vivir, para verte sonreír. Pero todo cuento tiene una página en donde dice FIN, tu traje de princesa, se convirtió en uno de espinas que me lastimaban, te volviste celosa, posesiva, me hiciste inseguro, me obligaste a entregarte todo el amor que tengo ...
Entradas
Mostrando entradas de abril, 2017
Un príncipe y una princesa de película
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Quizás al principio nunca me di cuenta. Me enamoraste y te enamoré, lo demás importaba poco. Aquel día era para nosotros, era nuestro día para empezar a conocernos. Y he dejado atrás todos mis sueños, pensaba que la vida me había regalado un mundo nuevo, y es que he aprendido a ver siempre el vaso medio lleno. Nos fuimos conociendo, los dos eramos como dos avionetas en una exhibición. Hacíamos nuestras locuras lo más rápido que podíamos. Nos queríamos como si no hubiese un mañana, pero yo y tú nos enamoramos de un príncipe y una princesa de película. Eramos dos almas que se querían, incluso se amaban, pero nos enamoramos de lo que pensamos que el otro podría llegar a ser, y no de lo que realmente era. Quizás yo me enamoré mucho más de quien eras, y te hice más princesa, incluso más reina. Pero esto no basta, los cuentos de hadas solo son en las películas. Idealizar el amor es el peor error del ser humano, porque ni somos tan buenos, ni tan malos, simplemente somos nosotros mis...